viernes, 15 de febrero de 2013

LA DEPRESION INFANTIL



En este artículo abordamos una patología importante en el mundo de la infancia que es la Depresión Infantil. La depresión no sólo se diagnóstica a adultos sino también a nuestros pequeños y  debemos estar alertas y saberlo detectar para poder ayudarlo.

A lo largo de nuestra vida todos nos hemos sentido deprimidos por alguna situación que va más allá de lo que nosotros mismos podemos manejar, hemos llorado, hemos sentido ansiedad, culpabilidad, preocupación….. Pero qué les ocurre a los niños que manifiestan estos síntomas?, a continuación os damos unas pequeñas claves.

Hace unas décadas no se podía confirmar la existencia de la depresión infantil como trastorno, ya que se pensaba que los niños no podían presentar la misma sintomatología que los adultos. Los rasgos depresivos que presentaban los niños, se consideraban como parte del desarrollo o como simples estados de ánimo que pasarían sin ningún problema ni transcendencia.
Fue a partir de la década de los años 70 cuando se llega a la conclusión de que la depresión infantil afecta tanto a niños como adolescentes.

La Depresión Infantil (DI) se conoce como un desorden caracterizado por una alteración en el estado de ánimo, acompañada por cambios en el comportamiento a nivel familiar, social y escolar. El principal problema reside en que el estado de ánimo persiste e interfiere con las capacidades y acciones de la vida cotidiana en la persona. Este trastorno se presenta de diversas formas y con grados y duración variable. Los síntomas varían según la etapa de desarrollo en la que se encuentra el niño. La aparición de la DI se asocia a diversos factores como los genéticos y los psicosociales.

SINTOMATOLOGÍA

En el manual de Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales 4ª Edición del DSM-IV incluye los trastornos del estado de ánimo en niños bajo los criterios diagnósticos para adultos. La diferencia la encontramos es que manifiestan más comúnmente quejas somáticas, rechazo social, pérdida de interés, y de la capacidad de experimentar placer, cambios en los patrones de alimentación, sueño, y peso corporal, actividad, concentración, nivel de energía, autoestima, motivación, enlentecimiento psicomotor, e hipersomnia, en comparación con otros adolescentes y adultos.
Actualmente, según la clasificación DSM-IV, se considera que un niño para ser diagnosticado con Trastorno Depresivo Mayor debe tener al menos 5 de los siguientes 9 síntomas, con una duración de dos semanas:
-          Estado de ánimo deprimido
-          Pérdida de interés o capacidad para el placer
-          Pérdida o aumento significativo de peso
-          Insomnio o hipersomnia casi a diario
-          Agitación o enlentecimiento psicomotor
-          Fatiga o pérdida de energía
-          Sentimientos de inutilidad o culpa
-          Disminución de la capacidad para concentrarse o pensar
-          Ideas recurrentes de muerte

Según la clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-10), se menciona el episodio depresivo según tres formas: leve, moderado y grave.
-          Episodio depresivo leve: el episodio debe durar al menos dos semanas y ninguno de los síntomas debe estar en grado intenso. Presenta los siguientes síntomas: animo depresivo, aumento de fatiga y pérdida de interés.
-          Episodio depresivo moderado: deben de estar presentes al menos dos de los siguientes síntomas: ánimo depresivo, perdida de interés y de la capacidad de disfrutar de las cosas. Deben durar al menos dos semanas. La persona tiene grandes dificultades para poder continuar desarrollando sus actividades cotidianas.
-          Episodio Depresivo grave: la persona debe presentar una considerable angustia o agitación. Deben de estar presentes 3 síntomas de una intensidad grave.

Los síntomas van variando en función de la etapa evolutiva en la que se encuentre el niño. En niños pequeños hasta que entran en el colegio, la depresión se caracteriza por ser más psicosomática (trastornos en la alimentación y del sueño, enuresis, crisis del llanto….) y puede desarrollarse en tres fases de conducta:
1.       Fase de protesta: corresponde a una ansiedad de separación de la figura de referencia (suele ser la madre).
2.       Fase de desespero: el niño rechaza la comida, no se deja vestir, se queda callado, inactivo, sin solicitar nada de su entorno, con expresiones de pena y duelo.
3.       Fase de desvinculación: se elabora la pérdida y se construyen defensas contra las mismas, las conductas más comunes son el llanto y el grito.

En niños mayores se presenta una alta sensibilidad, problemas de conducta, irritabilidad y sentimientos de inferioridad, que a veces ocasionan ideas de suicidio, tienen expresión de tristeza y muestra escaso interés hacia el entorno; rechaza la ayuda que se le ofrece y abandona todo aquello que le decepciona. Junto a estos síntomas pueden aparecer los ya nombrados síntomas de base somáticos.
Algunos niños enmascaran la depresión mediante una autocrítica exagerada, un fracaso escolar y dificultades en el manejo de la agresividad.
En los adolescentes la sintomatología explicada anteriormente se hace más aguda, aparecen sentimientos de auto-desprecio, impotencia, inhibición respecto al entorno, ideas de suicidio….

Cada niño tiene su personalidad y sus estrategias y formas de aceptar los cambios que se producen en la vida. Es clave conocer al niño y saber que actitudes y/o comportamientos son propios de su manera de ser. No hay que apresurarse a sacar conclusiones rápidas.

CAUSAS DE LA DEPRESIÓN INFANTIL

La depresión infantil ha sido asociada a diversos factores precipitantes como los biogenéticos y psicosociales que son aquellos que se refieren a circunstancias o eventos críticos que son inmediatamente anteriores a la aparición de la misma. 
Factores biogenéticos: se incluyen la disfunción del sistema neuroendocrino (aumentan los niveles de cortisol y disminuye la hormona de crecimiento); disminución de la actividad de serotonina (neurotransmisor neuronal) y por efecto de la herencia (caso de padres depresivos).
Factores psicosociales: desde el momento del nacimiento todo niño se expone a un sinfín de estímulos, experiencias, situaciones traumáticas, eventos positivos y negativos, que forman parte de nuestro entorno social.
Un factor importante es la familia encargada de mantener satisfactoriamente el equilibrio de sus miembros. Los padres es el entorno más inmediato del niño, el apego ante madre e hijo es el motor de una adecuada integración social y personal del niño. Los padres deben de prestar una adecuada atención en la construcción de una adecuada autoestima y autoeficacia de su hijo, así como de incentivar en ellos la capacidad de afrontamiento y proporcionarles las herramientas necesarias para un adecuado manejo de la frustración.

Se ha detectado que los eventos vitales más significativamente asociados a la depresión infantil son la muerte de familiares cercanos, separación o divorcio de los padres, padres ausentes, maltrato físico y/o verbal por parte de un familiar, abuso sexual y familia disfuncional.
Es necesario que se dé una cierta vulnerabilidad personal, familiar y ambiental que combinadas dan lugar a la aparición de la conducta desajustada.

TRATAMIENTO

El tratamiento de la DI debe de ser individualizado, adaptado a cada caso en particular y en la fase de desarrollo en la que se encuentra el niño, teniendo en cuenta su evolución cognitiva, su maduración social y su capacidad para mantener la atención. Se debe de involucrar de una manera activa a los padres y realizar intervenciones hacia el entorno del niño.

El tratamiento se puede realizar desde diversas perspectivas:

TRATAMIENTO PSICOLÓGICO:
 Terapias cognitivas: programas dirigidos a modificar las distorsiones cognitivas. Este tipo de terapias en primer lugar favorece las habilidades y autocontrol y en segundo lugar se pretende que el niño aprenda a realizar esfuerzos positivos disminuyendo las actitudes punitivas.
Con la técnica de auto-observación dirigida se busca que se preste más atención a los acontecimientos positivos y favorables, rechazando la preferencia que tienen por las situaciones depresiógenas. Con la técnica de auto-evaluación se pretende que el niño deprimido se muestre menos perfeccionista y exigente en sus logros, adecuándose a expectativas y rendimientos más realistas. Por último las técnicas de auto-control, incluyen cualquier actividad que ayude a favorecer la asertividad.
Terapia psicodinámica: enfocada al tratamiento de la DI, ayuda a entenderse el niño a sí mismo, a identificar sentimientos inapropiados, a mejorar su autoestima a mejorar patrones desadaptativos de conducta a interactuar de manera eficaz con los otros y superar conflictos pasados y futuros.
Terapia familiar: terapia de grupo, en la que todos los miembros de la familia  reciben ayuda para manear los problemas internos relacionados con las relaciones que mantienen entre ellos.

 TRATAMIENTO FARMACOLÓGICO:
El uso de fármacos debe de estar preescrito y controlado por un médico psiquiatra. Entre los antidepresivos más utilizados encontramos los Tricicliclos: imipramina; amitriptilina; e Inhibidores Selectivos de Recapturación de la Serotonina (ISRS).

 TRATAMIENTO COMBINADO:
Esta tipo de tratamiento consiste en la combinación de terapias Farmacológicas; varios tipos de psicoterapia (individual; familiar y de grupo) y diferentes programas conductuales y psicopedagógicos.

Para concluir dejar constancia de la importancia una buena harmonía familiar, un clima positivo de confianza, que estimule la comunicación, son elementos que facilitan la prevención de este tipo de trastorno en la infancia. Lo más importante es que los padres estén en alerta ante las señales que transmita el niño para poder poner solución lo antes posible ya que ellos son el factor más relevante en el tratamiento de la DI.

BIBLIOGRAFIA

Mª. A. D. Zamorano. Análisis bibliométrico sobre depresión infantil en España. (2003) Revista Internacional de Psicología Clínica y de la Salud. ISSN 1576-7329. Vol.3, Nº1. Pp 645-653.

V. del Barrio; D. Frias; V. Mestre. Autoestima y depresión en niños. Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED). (1994). Rev. de Psicol. Gral. Y Aplic. 47 (4), 471-476







Lucía Galván Trapote
Psicóloga. Num. Colegiado. 18562

sábado, 9 de febrero de 2013

Las emociones



Cuántas veces hemos escuchado a algún amigo, familiar o incluso a nosotros mismos hablar de las emociones. Es cierto que mucha gente habla de ellas y las siente, pero, ¡qué difícil es explicar que es una emoción y explicar para que sirven! Con esta entrada me propongo intentar resolver estas dudas.

Las emociones regulan el funcionamiento mental, organizando tanto el pensamiento como la acción. Constituyen así las estructuras que guían nuestras vidas, especialmente en nuestras relaciones con los demás. Los pensamientos surgen para resolver el problema sobre cómo alcanzar la meta establecida por la emoción que emerge de la necesidad de contacto, o el deseo de alcanzar el bienestar, o de la necesidad de establecer distancias. Si observamos nuestro comportamiento nos daremos cuenta de esta realidad. En muchas ocasiones vemos a los niños realizar un gran esfuerzo y movilizando todo su cuerpo con la única finalidad de conseguir el objeto que ha visualizado, es capaz de realizar todo ese esfuerzo físico solo para sentir el placer de tenerlo en sus manos. Podemos ver como al conseguirlo sonríe feliz de haberlo conseguido.
Necesitamos de la emoción para que nos diga que es lo que nos está afectando y para que establezca la meta y el modo que podamos alcanzarla, y necesitamos del pensamiento para que nos ayude a darle un sentido a nuestra experiencia, así como de la razón para ayudarnos a imaginar el mejor modo como podemos alcanzar la meta, o podemos satisfacer nuestro interés en nuestro contexto cultural concreto. 

Las respuestas emocionales, a través de sus componentes fisiológicos y su tendencia a la acción, preparan y motivan a las personas para poder relacionarse con los acontecimientos que elicitan dichas emociones. Las emociones están, a menudo, tratando de obtener sus propias recompensas, motivan conductas que incrementan la probabilidad de ocurrencia de otras que producen ciertos estados emocionales. Las emociones son, de este modo, tanto fines en sí mismos (estados que deseamos lograr o evitar) como medios que guían hacia estos fines (disposiciones para actuar).

Las emociones, a su vez, tienen funciones, y es que informan y comunican.
Informan porque nos proporcionan información acerca de nuestras reacciones ante las situaciones. Y comunican porque proporcionan información a los demás sobre nuestras intenciones y nuestra disponibilidad para actuar. En las relaciones íntimas, ser sensibles o perceptivos a los estados de nuestras parejas puede salvarnos de un montón de dificultades. A su vez, si nuestras parejas reciben con sensibilidad nuestros estados emocionales pueden hacernos sentir muy queridos. Sin embargo, cuando sentimos que nuestra pareja no es consciente de lo que nos está pasando podemos sentirnos bastante abandonados. 

¿Cómo expresan los niños sus emociones?

Mucho antes de que el niño pueda comunicarse verbalmente, puede expresarse mediante gestos y sonidos que revelan su estado de ánimo, reclaman atención, mantienen el contacto interpersonal, o avisan de la existencia de trastornos o desajustes.
Los gestos son una de las fórmulas más eficaces de comunicación no verbal que facilitan la comunicación de experiencias afectivas. Se trata de una comunicación genéticamente programada, lo que hace de los gestos un sistema muy eficiente de comunicación, que nos permite ser capaces de sentir lo mismo que la persona que expresa sus emociones, es decir, nos dota de la capacidad de ser empáticos. Los gestos faciales están relacionados con la experiencia emocional, pero también sirven para comunicarse con los demás.

Bibliografia:



  • ·        Greenberg, L., Paivio, S.C. (2010). Trabajar con las emociones en psicoterapia, TFE. Barcelona: Paidós


Carolina Cardona
Logopeda Col. 3644

viernes, 1 de febrero de 2013

TDA/H: ALGUNAS IDEAS Y PAUTAS PARA PADRES Y EDUCADORES


TDA/H: ALGUNAS IDEAS Y PAUTAS PARA PADRES Y EDUCADORES

Esta semana os presentamos la tercera y última entrada sobre TDA/H (trastorno de déficit de atención con o sin hiperactividad). Después de hablar sobre en que consiste el trastorno, como diagnosticarlo y los diferentes tratamientos hemos visto la necesidad de cerrar esta serie de entradas dándoos, a los padres y profesionales, algunas pautas generales sobre como ayudar a los niños que padecen este trastorno o que lo pueden padecer.

Una de las directrices básicas es el trabajo entre la familia y la escuela. Los niños que padecen TDA/H suelen tener dificultades en el área escolar por lo que es importante que haya una coordinación entre lo que se trabaja y como se trabaja en la escuela y lo que se realiza en casa. Estos dos focos que tienen que estar relacionados, para que el tratamiento no pierda eficacia. Ambos deben, recibir información del trastorno y posteriormente recibir formación en estrategias, como por ejemplo estrategias de comunicación efectivas para relacionarnos con los niños afectados y dar órdenes que puedan seguir.

  • Intervención Familiar:
Entrenamiento de padres. Los padres debéis conocer bien este trastorno entendiendo que es un problema que supera la voluntad de vuestros hijos. No es que vuestros hijos quieran moverse mucho es que no pueden parar quietos. Para poder ayudarlo mejor debéis conocer:
-En qué consiste el trastorno, insistiendo en la naturaleza involuntaria de la gran mayoría de los síntomas.
-Entender que desde la psicología del aprendizaje podemos ayudarle a minimizar o disminuir sus síntomas. Vuestros hijos pueden mejorar y aprender a controlar su conducta y llevar una vida normal.
-Vuestra conducta puede influir negativa o positivamente en el comportamiento de vuestro hijo.

Control Ambiental. Los padres también debéis ayudar a vuestro hijo controlando que el ambiente donde haga los deberes o donde juegue no este lleno de estímulos todo el tiempo ya que esto no ayuda a los niños sino que les dispersa mucho más.

Aplicación del programa conductual. Los padres debéis saber que también podéis ayudar y reconducir aquellas conductas que más le condicionan con un programa de economía de puntos, donde se premie las buenas conductas sin poner atención a las malas conductas.

Comunicación positiva. Cuando habléis con vuestro hijo tenéis que recordar que muchas órdenes a la vez no las van a poder seguir. No por falta de voluntad sino por falta de recursos. Dar órdenes cortas y claras en lenguaje positivo les dará más facilidades para poder atenderlas. De la misma manera que mensajes negativos no harán más que minar su autoestima. Debéis intentar superar mensajes centrados en las cosas que hace mal para potenciar aquellas que hace bien.

  • Intervención Escolar:
Entrenamiento de profesores. Es importante que los profesores conozcan este trastorno y algunas estrategias para poder ayudar al niño. Es importante que sepan:
-Los mecanismos psicobiológicos de las conductas de los niños hiperactivos, es decir, es importante que los profesores sepan el porque actúan como actúan, haciéndoles ver que no es que sean maleducados o vagos sino que existen una serie de dificultades a nivel cerebral o emocional que se lo impiden.
-Los profesores deben ser conscientes que ellos pueden influir en la presentación y el mantenimiento de dichas conductas.
-Los profesores deben aprender a registrar la conducta que más condiciona al niño en la clase para seguir el ritmo normal. De esta manera podrán actuar sobre estas conductas en concreto y no sobre el niño.

Motivación del niño. Los profesores son las personas que más tiempo pasan enseñando los contenidos a los niños. Los profesores deben saber motivar a cualquier alumno de su clase pero deben de tener presente que los niños con tdah necesitan de una motivación especial y más sostenida.

Control Ambiental. Es sabido que los niños que se dispersan lo hacen más si tienen un entorno muy estimulante y muy cargado de cosas. Será importante que tengan presente que deben ayudar a los niños con tdah a evitar que se dispersen. Ponerlos en primera fila, en medio de dos compañeros, alejados de las ventanas son algunas de las acciones que se pueden llevar a cabo.

Aplicación del programa conductual. Los profesores deben de saber aplicar programas para que los pequeños con tdah puedan ir reduciendo las conductas propias de su trastorno (como el exceso de movimiento) que más condicionan su rendimiento. Por ello deben conocer estrategias como la economía de puntos donde se premian las buenas actitudes de los niños, motivándolos a que sigan en este camino.
Entrenamiento cognitivo. Los profesores también deben saber ayudar a los pequeños a concentrarse y organizar su pensamiento.

Por último, queda comentar que, el entorno de trabajo del cual disponga el niño en el aula, es muy importante para su rendimiento y para su comportamiento en clase. De este modo, sería conveniente que, el asiento del niño con TDAH estuviera próximo al profesor, lejos de ventanas o elementos decorativos, con el fin de reducir en la medida de lo posible, los estímulos distractores que pueden aumentar la inatención del niño.

Con esta serie de entradas hemos querido hacer una aproximación al TDA/H. A continuación os dejamos una serie de links sobre entidades que trabajan para ayudar a estos niños y sus familias a entender el trastorno y a aplicar programas terapéuticos para minimizar sus efectos en los niños y en su entorno.

Bibliografía:

Silvia Pastor López
Psicóloga
Col. 17944

sábado, 26 de enero de 2013

La llegada del segundo hijo


Esta semana dedicamos la entrada al nacimiento del segundo hijo. Intentaremos dar respuesta a cuestiones como ¿cuándo tener un segundo hijo? Dando ventajas e inconvenientes según la diferencia de edad. Cómo y cuándo explicarle al bebé que está en camino un hermanito. De lo que si advertimos es que tener un segundo hijo es mucho más duro que el nacimiento del primero, pero en poco tiempo multiplicará la felicidad familiar.

¿Cuándo tener un segundo hijo?

Muchas parejas se preguntarán cuando es el mejor momento para la llegada del segundo hijo. No existe una regla exacta que nos diga cuándo es mejor, pero sí podemos ofreceros las ventajas e inconvenientes de tener el segundo hijo dividido por diferencia de edad:

Menos de 2 años de diferencia

• Ventajas:
Cierto es que los hermanos con poca diferencia de edad tendrán más facilidad para jugar juntos, sobre todo cuando el hijo pequeño empiece a simbolizar, lo que les permitirá poder jugar a juegos donde la aparición de personajes o compañeros de juego enriquece mucho, tanto para la creatividad como para el propio juego.
Para los padres será más fácil crear actividades en familia, ya que al encontrarse en una fase de desarrollo similar ya que sus intereses y necesidades serán parecidos.
Al tener los hijos con una diferencia tan corta permite que cuando se inicia el amamantamiento del segundo hijo, etapa en que la madre dedicará muchas horas y energía, permitirán al padre hacerse cargo del hijo mayor, establecer rutinas y actividades conjuntas. Esto es doblemente beneficioso porque ayuda al padre a implicarse en la crianza de los hijos (sabemos que el papel del hombre en el nacimiento del hijo es difícil de afrontar), ayuda a su vinculación y sobre todo el hijo mayor siente que el sigue teniendo un espacio exclusivo con sus progenitores.
En el caso en que la madre o el padre decidan hacer un parón en su vida laboral para cuidar de los hijos, el tiempo sin trabajar será menor si los tienes seguidos y no tendrás la necesidad de abandonar tu carrera profesional por demasiado tiempo.

• Inconvenientes:

No hay que engañarse, será una etapa agotadora y más aún si no cuentas con alguien que pueda echarte una mano.
No hay que olvidarse del nivel económico. Más pañales, biberones, etc. Los gastos se multiplican.
En relación al primogénito hay una desventaja clara. Todavía no están preparados para compartir y menos aún a los padres, es algo a lo que deberán acostumbrarse pero la dificultad reside en que su capacidad de razonamiento no está lo suficientemente desarrollada para entender lo que se espera de ellos y quizá podemos forzarlo a crecer antes de tiempo. No hay que olvidar que sigue siendo un niño pequeño.


Entre 2 y 4 años

• Ventajas
Podrás disfrutar del cuidado en exclusiva de los dos bebés. Esa diferencia de edad también nos permite que cuando nazca el segundo hijo el mayor inicie la etapa escolar y te permite cuidar durante el día, en exclusiva, a tu segundo hijo.
La diferencia de edad aún es suficientemente pequeña como para que en el futuro próximo ambos encuentren aficiones y juegos que compartir. Además el mayor le enseñará a jugar.

Menor estrés: Tener hijos con cierto tiempo de diferencia le da a tu relación un respiro. Tendrás más tiempo para tu vida de pareja. Podréis volver a retomar los planes conjuntos que antes del nacimiento de vuestro hijo hacíais
Esperar unos años a tener un segundo hijo te permitirá poner en orden tu vida después del caos de ser madre por primera vez, o de poner tu cuerpo en forma y recuperar la línea que tenías antes del primer embarazo.


• Inconvenientes:

En muchas ocasiones, los padres creen que como la diferencia de edad es corta los hijos están obligados a hacerlo todo juntos. Pero deben entender que aunque es lo que les encantaría tienen edades similares pero hay la suficiente diferencia como para que no les gusten ya las mismas cosas. Es bueno que cada hermano busque sus propios intereses.
El hermano mayor se encuentra en una etapa en la que aún no es muy mayor para ocupar su tiempo con amigos, ni muy pequeño para no enterarse de lo que ocurre, por lo que necesitará tiempo para adaptarse al nuevo hermanito. Es lógico que sienta celos a la vez que frustración por no poder jugar todavía con un recién nacido al que se le había anunciado como un nuevo compañero de juegos.

Más de 5 años


• Ventajas
Una de las ventajas es que contaremos con la ayuda del primer hijo en la crianza del segundo. Es probable que por la diferencia de edad él quiera adquirir nuevas responsabilidades en cuanto a la crianza del bebé y esto ayudará a los padres. No hay que olvidar que esta implicación no debe ser una obligación y que debe ser el primogénito quien decida cuando ayudar, aunque los padres puedan motivar esta ayuda.
Durante toda la vida tu primer hijo será capaz de aconsejarle y guiarle, gracias a su experiencia vivida, en las relaciones con amigos, en el colegio, con los deberes, en los primeros pequeños problemas…
Tras varios años apretándote el cinturón, ya habrás tenido tiempo de recuperarte. Tendrás una mejor posición económica para comprar un coche más grande, una casa mayor, etc. y afrontar todos los gastos relacionados con el bebé.
Este tiempo entre ambos hijos y la nueva perspectiva te pueden ayudar a desempeñar tu nueva maternidad de forma más tranquila. Además con tu primer hijo  te diste cuenta de lo rápido que crecen los niños, así que ahora sabrás disfrutar mejor del segundo.

• Inconvenientes

Tus hijos vivirán etapas de desarrollo distintas y puede ser un poco extenuante tener que atender las necesidades de los dos a la vez, ya que probablemente tengan horarios y actividades diferentes.

Tus hijos no compartirán tantas cosas como si tuvieran menos diferencia de edad ni tendrán los mismos recuerdos familiares.

Puede resultar duro tener que volver a la etapa de criar un recién nacido después de haberte acostumbrado a la libertad de tener un hijo mayor. Tu vida tendrá que volver a cambiar y amoldarse a la vida con un bebé y después de un tiempo sin entrenar será más difícil hacerlo.

¿Cuándo explicar al primogénito la llegada del hermanito?

No existe el momento clave para explicarlo pero el hermano necesita prepararse poco a poco, debemos ir contándole lo que va pasando e involucrarle lo máximo posible en el proceso del embarazo, que sienta las patadas, que sepa qué es lo que va a ocurrir. Debe conocer cómo esto va afectar a la vida de todos y cómo va a poder colaborar en el cuidado del bebé. Es muy importante anticipar al primogénito los cambios que acontecerán con la llegada del bebé.
Una buena idea sería dedicar una mañana para hacer que el niño elija un regalo para cuando el bebé nazca y que pueda llevárselo a la clínica el día que vaya a conocer a su hermanito. De la misma manera los padres deberán tener preparado un regalo para él de parte de su nuevo hermanito.
Otra idea sería hacer partícipe al hijo mayor en la decoración del cuarto del bebé, sobre todo si lo van a compartir.
Hay también varios cuentos infantiles que explican la llegada de un nuevo hermanito a casa. Incluso hay algunos que explican el proceso del embarazo simplificado en imágenes para niños, con lo cual entenderán más fácilmente que es lo que está sucediendo en su madre y que él pasó por lo mismo antes de nacer.
Una cosa importante es que teniendo en perspectiva tantos cambios en la dinámica familiar con la llegada del nuevo hermanito no debemos obcecarnos en añadir más como el control de esfínteres, retirada del chupete o biberón, cambio de habitación, matriculación en un centro preescolar, etc.

Proceso de adaptación

La llegada del bebé a casa requerirá un proceso de adaptación de todos los miembros de la familia.
Con la llegada a casa la madre estará agotada de los esfuerzos que supone el parto y la falta de sueño. Estas primeras 6 – 8 semanas serán agotadoras sobre todo para las madres que decidan amamantar a sus bebés. Se sentirá más agotada que después del nacimiento del primer hijo, ya que en esta ocasión debe responder a los horarios de su hijo mayor y a las tomas del pequeño, que en alguna ocasión parecerán interminables.
Hay muchas medidas que puedes adoptar para facilitar a tu hijo la tarea de aceptar a su hermano. Por ejemplo:
Permitirle que mire y acaricie al pequeño con cuidado tanto como quiera.
Dejar para más tarde el traslado a su cuarto, para que no se le junten demasiadas novedades al mismo tiempo.
Pedir a vuestros familiares y amigos que cuando vayan a veros, reparen en el hijo mayor, no sólo en el bebé.
A partir de ahí debes asumir que tu primogénito va a atravesar un proceso de adaptación, que no debes intentar suavizarle. Por ejemplo, no le da seguridad que le compres muchos regalos para compensarle por la llegada del hermanito. Al contrario, puede llegar a desconfiar de ti, por haberte vuelto tan generosa. Es más pedagógico que te comportes de este otro modo:
Todos los días dedícale un ratito en exclusiva (para hablar, ver fotos...). Sentirá que en cierto modo recupera aquella atención que tenía antes de la llegada del hermano.
Anímale a expresar los sentimientos que le originan la presencia del bebé. Cuando te diga cosas como “¿cuándo lo devolvemos?”, respóndele con cariño que el bebé forma parte de la familia y que no se irá nunca, y que entiendes que, de momento, se sienta así por ello. No debemos asustarnos de los pensamientos negativos que pueda tener hacia el bebé en la primera etapa y hemos de intentar entenderlo y darle herramientas para ayudarle.
Corrige con dulzura sus “excesos” de amor con el bebé. Si de tanto abrazarle le hace llorar, no le riñas; pídele que te ayude a consolarle. Así le das la posibilidad de redimirse y de sentir que puede querer a su hermanito. Si le pillas “in fraganti”, adviértele con voz firme que desapruebas su conducta y que no debe repetirla jamás.

BIBLIOGRAFIA:
·       http://www.todopapas.com
·       Problemas de conducta en niños normales.Guido Aguilar. Editorial Trillas.