viernes, 17 de agosto de 2012

EL DESARROLLO DE LA SEXUALIDAD EN LOS NIÑOS DE 0 A 6 AÑOS




En este documento exponemos la importancia del desarrollo de la sexualidad en niños de 0 a 6 años. Se ha de considerar la sexualidad como un proceso más dentro del desarrollo de nuestro hijo, así como se consideran el desarrollo de la personalidad, el temperamento, el desarrollo cognitivo, motor….
La familia juega un papel primordial en el desarrollo de la sexualidad en los niños de esta edad. Los padres constituyen un modelo de aprendizaje para los niños en cualquier ámbito de la vida cotidiana, y como no también en el desarrollo sexual.
Estudiar el desarrollo de la sexualidad en la etapa inicial de la vida del ser humano, impone un análisis del desarrollo de la personalidad, por cuanto la sexualidad constituye una configuración subjetiva de ésta.
Este desarrollo forma parte de un proceso interactivo en el que los niños y las niñas comienzan a configurar la identidad y el rol de género; la autoconciencia, autovaloración y la autopercepción que tienen los niños de su pertenencia sexual les proporciona un sentimiento de pertenencia y seguridad en función del significado que éste le atribuya. Todo esto se produce en un proceso de interiorización de la cultura de la sexualidad la cual es transmitida por los adultos, y estará mediada por su óptica personal a partir de sus vivencias de cómo experimenta lo masculino y lo femenino.
Las manifestaciones de la sexualidad infantil no son pensadas, sino que son naturales y espontáneas.
La sexualidad, en esta edad, no está centrada en los órganos sexuales. No está al servicio de la procreación, si no que exclusivamente busca el placer. Existen zonas erógenas que varían con los años.

  
El desarrollo de la sexualidad infantil está dividido en fases:


1). FASE ORAL (De 0 a 1 año y medio)

Esta primera etapa empieza desde el nacimiento y dura hasta el año y medio aproximadamente. La zona erógena la constituyen los labios y la boca. Las manifestaciones típicas consisten en tres actividades: la succión del pulgar, el chupeteo y el acto de morder.
Para el niño el contacto con el mundo se produce principalmente a través de la boca, así además de conocer e identificar los objetos, obtiene placer.
Esta etapa se caracteriza por el desarrollo de un sentimiento de confianza por parte del niño. La necesidad básica de alimento se convierte en una experiencia sensual y placentera, y para el niño será muy importante tener la sensación de que sus necesidades quedan cubiertas. Será importante el momento del destete, pues si este se lleva a cabo de una manera brusca podría generar un sentimiento de desconfianza, el destete no es un acto mecánico, el niño será especialmente sensible al efecto que la madre le transmita en su transcurso.

2.) FASE ANAL (De 1 año y medio a 3 años)

La sensibilidad irá dirigida a la mucosa anal y al acto de la defecación (sin olvidar al placer bucal) que aparecerá como nuevos focos de sensaciones placenteras, reforzado por el aprendizaje del control de esfínteres. Conjuntamente al placer que obtiene el niño a través de la defecación está el momento de la limpieza, el niño establece una nueva forma de relación que puede ser vivida como algo beneficioso (la limpieza) y satisfactorio (la alegría de la madre al ver a su hijo ir al lavabo) o bien como una imposición difícil de aceptar. Se podrán observar juegos con las heces o con sustitutos (arena, barro,…).
Es una etapa en la que se inicia un proceso de autonomía y de autoafirmación.
En esta etapa va a empezar también a manifestarse la necesidad de explorarse el cuerpo, lo que le hace contactar con sus órganos genitales que manipulará para obtener placer.

3. FASE FÁLICA O EDÍPICA (3 A 6 AÑOS)

En esta etapa se despierta el interés sexual y la curiosidad lleva a la exploración del cuerpo y a descubrir los órganos genitales como fuente de placer. En ella la zona erógena constituye el pene (niños) y el clítoris (niñas, aunque en menor grado). La curiosidad se centra en el propio origen y en las diferencias entre los sexos que intentan aclarar a través del juego y de la exhibición de sus genitales.
También se produce una especial sensibilidad ante las actitudes sexuales de los adultos, las cuales pueden influir de manera determinante en su proceso evolutivo y en su posterior vivencia de la sexualidad. Es decir, todos los actos o afirmaciones por arte de los adultos en la dirección de reprimir las manifestaciones sexuales en esta etapa van a tener gran importancia. Frases como “no llores como una niña”; “las niñas buenas no se tocan”; “los chicos deben ser fuertes”…. Tendrán como consecuencia el generar sentimientos discriminatorios o sentimientos de angustia ante determinados comportamientos. O también el hecho de transmitir que el sexo es algo que debe de estar escondido, dado que es sucio, malo.
Esta etapa acaba con la adquisición de la identidad de género, es decir, la conciencia acerca de si mismo, en relación a la propia individualidad como hombre o mujer.



La vida sexual del ser comienza el mismo día de su
nacimiento y acaba el de su muerte (Dallayrac, 1972)



BIBLIOGRAFIA: 

http://pfamiliar.blogcindario.com/2005/11/00029-etapas-de-la-sexualidad.html
http://www.bvsde.paho.org/bvsacd/cd90/0301FONdes.pdf



Lucía Galván Trapote
Psicóloga
Num. Col. 18562

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